lunes, 15 de junio de 2015

ROSTRO SERENO

Las hojas del otoño caen,
dibujan en el aire un vaivén invisible,
escriben las letras de un poema triste,
las ramas las extrañan mientras ellas huyen,
¿Por qué se van si las he nutrido tanto?
se pregunta el viejo tronco de madera,
ellas, sin despedirse, dejan heridas,
¿Quién va ha lamer mis penas?
¿Quién, ha recoger mi sangre?
¿Quién, cubrirá mi cuerpo?
¿Daré sombra con estas ramas viejas?
¿Quién dirá mentirillas a mis oídos?
¿Quién recitará en silencio mis lágrimas?
¿Quién respirará del sol?
¿Y mis ojos con sus sueños?
¿Los colores de las flores?
¿Quién leerá mis versos ausentes?
¿Por qué es verde el tiempo,
si marrón es mi cuerpo entero?
¿Quién me ayudará a dar frutos?
¿Quién hurgará en la brisa de invierno?
¿Quién hablará con el viento?
¿Quién se sacudirá con mis orgasmos?
En tanto el viejo tronco lloraba,
tiernos brotes llegaron en primavera,
flores nuevas cubrieron sus penas,
suaves aromas sonrieron al viento,
rayos de sol calentaron sus brisas,
hojas verdes leyeron sus rimas,
el viejo árbol soñó con el tiempo,
y con rostro sereno … alegró su canto.