viernes, 3 de noviembre de 2017

AMOR PLATÓNICO

AMOR PLATÓNICO

La esperaba como siempre,
sentado al filo de la acera,
como cada noche a las siete.

Algunos piadosos dejaban monedas,
dentro del tarro de leche vacío.

Ella no pasó a la hora corriente,
el reloj de la Iglesia marcaba siete y cinco
la dama de rojo, ¿Dónde estará?
¿Porqué no ha pasado? , con sus largos tacones,
con sus cabellos soplados al viento,
con sus labios pintados,
con sus dedos blancos,
con sus piernas eternas como minutos prestados,
¿Porqué no pasas y alegras mi día?
la iglesia no sabe, no entiende y marca la hora,
otra vez, siete y diez.

Voltea, mira, se para, no viene, se sienta,
hace sonar su tarro, despierta los corazones dormidos.

No viene, ¿Acaso se ha muerto?
El sonido no miente, esos pasos son de ella,
se para, se pasa saliva por sus sucios cabellos,
limpia sus mocos con el puño serrado,
sonríe, los tacos ya llegan.

¿Pero quién es el imbécil que viene con ella?,
¿Porqué la lleva de la cintura?,
¿Dios mío, porqué me has hecho nacer pobre?,
¿Por que no soy ingeniero o arquitecto o doctor?,
me compraría un carro, le regalaría rosas,
un anillo de oro y un collar de diamantes,
limpiaría las veredas antes que mi dama pase,
¿Pero quién es ese hombre, que viene con ella?,
las piernas eternas se detienen frente al tarro de leche,
las monedas tardan en salir de la cartera,
el imbécil ni siquiera intenta buscar un centavo,
suenan las monedas, como campanas de iglesia,
la blanca mano se extiende y toca su sucia cabeza,
el vestido rojo se aleja acompañado de una mano extraña,
Dios mío, mañana, iré a otra calle para no verla.

© Lucio R. Ramírez