domingo, 25 de septiembre de 2016

PUEBLO MÍO

PUEBLO MÍO

Pido a Dios, me dé una vida más,
para bañarme en el lodo,
para cubrirme de polvo,
para nacer campesino,
para vivir de la tierra.
Sólo así podré saberte,
tan sólo así podré conocerte.
Pueblo mío.
Pero he nacido tan alejado.
Tan ignorante.
Creyendo saber sin saber nada.


El estómago vacío de un pueblo hambriento,
 no se llena con esperanzas.
 Si yo hubiese sabido comprender.
 Si mi mente se hubiese abierto en mi juventud.
Si hubiese comprendido la miseria,
 cuando aún tenía fuerzas.
Mi fuerza hubiese sido diferente.
Hubiese amado a mi gente.
Y hasta, tal vez,
hubiese muerto por ella.

Pero nací ignorante.
Creyendo saber sin saber nada.
 Nací sin lodo.
 Nací sin polvo en el sombrero.
 Hubiese preferido nacer carpintero.
Aun así, quizá, hubiese conocido a mi pueblo.

Pido a Dios me dé una vida más.
  Más cerca de la tierra.
 Cruzando charcos, saltando fangos.
Labrando surcos.
Sudando.
Sintiendo al sol abrazando mis espaldas.

Pido a Dios, me dé una vida más,
con un arado como cuja,
 o nacer bajo la sombra de un ciruelo.

© Lucio R. Ramírez

EL DÍA QUE MIS SUEÑOS SE ROMPIERON

EL DÍA QUE MIS SUEÑOS SE ROMPIERON

Muchos eventos para tratarse de una sola vida, me dije, el mundo cubrió mis ojos, aún con los ojos cerrados, continué soñando. El mundo me llamó ILUSO, superando la vergüenza del insulto, continué soñando. El mundo continuó buscando mis puntos débiles. Golpeó mis piernas, desmayó mis ilusiones, destruyó mis palacios, las reinas de mi vida huyeron hacía el desierto, con el alma sangrando a ríos, continué soñando.

Más un día mis sueños se rompieron, entre párpados dolidos, con ojos llorando lágrimas rojas, uní los pedazos esparcidos, los pegué uno a uno, de memoria y continué soñando. Y soñé, como dice Darwish, "con lo que vendrá después del medio día".

Ahora que vivo intensamente el SUNSET de mis últimos otoños, en mis sueños, encuentro las respuestas, son los sueños mis amigos eternos,  llenan los momentos, alargan los instantes, iluminan las aguas y las cambian de colores. Ahora rio a carcajadas y recuerdo el gran susto que me dieron aquél día cuando mis valiosos sueños se rompieron.

© Lucio R. Ramírez

EL JUICIO A LAS PALABRAS

EL JUICIO A LAS PALABRAS

Bulliciosas las letras esperaban a ser llamadas. La r de risa con la c de carcajada, rieron tan fuerte que la Jueza envío a la p de palito y la p de Policía para que las hagan callar. Silenciaron un momento, luego entre dientes continuaron hablando.

La r de rata con su patita minúscula caminaba nerviosa el largo pasillo. La única letra que esperaba tranquila era la Q de Reina Inglesa, redondita y elegante vestida de encajes, apenas se movía.

Al final del pasillo un grupo de ellas cuchicheaban inquietas. La i con puntito discutía algo con la í con tilde. Quizá sin querer se le escapó en voz alta una pregunta: “… ¿nos enjuician?”. “A nosotras NO”, dijo también en voz alta la Señora I de inteligencia. “A nosotras NO”, repitió, “A las palabras”, acentuó.

La c de criterio sacó su cabeza y quiso saber: “¿Enjuician a las palabras?”, pero sólo repitió como tonta la afirmación de la I.

Mientras todas las letras de alguna manera se manifestaban, la v de veinte guardaba silencio, chateando con sus amigas. La c de cuarenta con más experiencia  dijo: “Por supuesto, nosotras solitas que podemos decir”.

De pronto la s de silencio sonó repetida, "ssssssssss", “alguien se acerca”, dijo y calló. Todas voltearon para ver quien venía.

Elegantemente vestida de labios pintados,  tacones altos y un chal de fantasía, llegaba la P, con la mano a la cintura.  Quizá imaginando una pasarela, atravesó el pasillo, llegó al gran portal y suavemente tocó, toc, toc, toc. La ventanilla se abrió.

“La hicieron pasar”, “ figúrate”, dijo la A, la más vieja de todas las letras, mientras sin importar lo que pasaba la Z soñaba. La N  miraba a la Z con los labios ajustados, sabiendo que cuando sea vieja sería como ella.

Nuevamente la puerta se abrió: “A ver, en orden y en silencio, ingresen, despacio, tomen asiento. En orden, en orden, en orden, guarden silencio” .

Cuando la N se quiso sentar, el Policía la tomó de un brazo y le dijo: “Usted  No señora. Usted. pasa al banquillo de los acusados”.

© Lucio R. Ramírez

NO MÁS ENEROS EN SEPTIEMBRE

NO MÁS ENEROS EN SEPTIEMBRE

Ya no quiero más Eneros en Septiembre,
que vengan las estaciones que tengan que venir,
como que no quiero nubes de verano en primavera,
tampoco lloviznas de otoño en un cruel invierno,
si llegara el sol, que alumbre, si llegaran nubes, que se asomen.

Quiero migrar con los millones de elefantes que he soñado,
atravesar las tierras secas y cuarteadas,
quiero convertir los desiertos en tierras productivas,
quiero sembrar viñedos,
cosechar cepas de sarmientos,
 hacer mi propio vino desde el comienzo hasta el final,
luego comer trigo con miel y queso.

Ya no quiero rezos inútiles, ni lágrimas en platos tendidos,
quiero abrazar árboles de raíces profundas, renovar mis energías,
mantener mis Chakras ungidos con aceite consagrado,
ver la luz del sol, desde su nacimiento hasta el ocaso.

Quiero mirar tus ojos directamente y no reflejados en un espejo,
quiero respirar mi propio viento y no esperar al ocaso de un abrazo furtivo,
quiero planchar las calles sin que nadie me espere, doblar las esquinas como tenedores.

No quiero ser maestro sino un alumno de la vida,
quiero escuchar la voz de un ángel que apresure mi paso,
me diga adonde pisar y los obstáculos que he de sortear,
no quiero más Eneros …. en Septiembre.

© Poeta Peruano Lucio R. Ramírez

A LA MUERTE DE UN OBISPO

A LA MUERTE DE UN OBISPO

Don Isaías, espera cada día, observa por la pequeña ventana.
Afuera el mismo paisaje, la Cruz Monumental del pueblo.
Adentro, un viejo camastro y una vela  gastada.
 El viejo cavador de tumbas espera el lánguido sonido de las campanas.
El sonido llega acompañado de aromas de incienso y de mirra.
Es muy temprano para que alguien quiera morir, piensa.
Aun así el viejo sabe que ese alguien  ha abandonado el pueblo.
 Las santarositas visten el cuerpo del monje dormido.
Pequeñas y ágiles hacen bien su trabajo,
de sus labios se escapan Santísimos rezos,
Ave María Purísima.
Los rezos llegan hasta el más pecador del pueblo,
pero este se encuentra dormido.
No pudo dar su última misa, tampoco ordenar la sacristía,
no tuvo tiempo de despertar con los rezos. Ave María Purísima.
Don Isaías se compadece del monje dormido,
llama a Santiago y entre ambos cavan una grande, la más grande de todas.
Todo está listo, el ataúd, la tumba, el agua bendita, los ternos negros, las flores,
las plañideras, las campanas, el palo santo y abundante goma de mirra,
El pueblo llora confundido, no sabe si alegrarse porque el Cardenal ha venido,
o seguir llorando porque el Obispo se ha ido.
Las santarositas vestidas de negro lloran delante, mientras los hijos negados lloran detrás.
Un nuevo obispo vendrá muy pronto. Repetirá las misiones. Evangelizará al pueblo.
Perdonará a los pecadores.
El séquito llora, Ave María Purísima. Todo está listo. El Obispo se ha ido.
Don Isaías no sabe si estará presente para el próximo entierro.

© Lucio R. Ramírez

EL REFLEJO DE UN AYER

EL REFLEJO DE UN AYER

A dónde te has ido fuego, qué ya no te siento?
Por qué no ardes en mi pecho y ahogas mis entrañas?
Por qué no quemas mi garganta cuando hablo?
Ni mi pluma echa humo, ni el corazón me arde?
A dónde te has ido viento, que ya no te siento?
Por qué no soplas las tormentas, porqué no aturdes el mar?
Por qué no formas más remolinos en mi ombligo?
Ni mi pluma se remece, y mi corazón se apaga?
A dónde te has ido tierra, que ya no te siento?
Por qué no rotas mis huesos y quiebras mi mente?
Por qué ya no hay más figuras de barro, perfectas?
Sólo hay sombras, cenizas, y apenas el reflejo de un ayer.
© Lucio R. Ramírez

martes, 6 de septiembre de 2016

VOLANDO OTRA VEZ SOBRE EL LOMO DE UN ÁGUILA

VOLANDO OTRA VEZ SOBRE EL LOMO DE UN ÁGUILA

Hace más de un año emprendí mi primer vuelo, monté sobre el lomo de una hermosa águila, blanca, de vuelo plácido y lento, recorrimos toda Lima, desde arriba todo es diferente. Hoy, busqué mi alma de niño, los sueños que alguna vez nutrieron mi futuro. Aún quedan ilusiones, felizmente, no todo se ha perdido.

La inocencia, aquella capacidad que nos permite volar sobre lomos alados, centauros u otros seres que los demás  ven  mitológicos, nosotros los que podemos volar, subidos sobre nubes, o que montamos sobre los anillos de Saturno y paseamos por el universo, los que cabalgamos sobre caballos alados, o aquellos, como yo, que aún sabemos volar sobre el lomo brillante de un águila, somos pocos, somos “locos”, para envidia de los muchos, aún somos.

Decía, la inocencia,  nos permite muchas cosas, he leído que la llaman “imaginación” , nosotros, los pocos que quedamos, sabemos que no es sólo imaginar, es sentir el vacío en el estómago, el viento frío en nuestra piel, es ver las luces de las ciudades, vivir el vértigo de la velocidad, o el soroche de las alturas, y cuando se pasea de un extremo al otro de la vía láctea, mirar con los ojos del alma el paso acelerado de las estrellas.

Hoy, busqué mi alma de niño, la encontré, me atreví una vez más volar sobre el lomo de ALAMA el águila blanca y brillosa, sentí el reflejo de la luna, rayos que se compartían entre las plumas de mi transporte y la superficie del océano Pacífico. Alejados por un momento del bullicio humano, de las figuras críticas y rígidas.  Me alegré. Una porción de inocencia, de alma  de niño, vive aún en mi cuerpo de viejo. Desde arriba, todo es diferente.

Cuando bajé, continué cazando POKEMONES.

© Lucio R. Ramírez

lunes, 5 de septiembre de 2016

ENTRE ÁRBOLES

RECORDANDO UN POEMA QUE SIN SABERLO MARCO UN ANTES Y UN DESPUÉS EN MI EXPRESIÓN LITERARIA.
ESPERO QUE A LOS NUEVOS AMIGOS LES GUSTE.

ENTRE ÁRBOLES

Hoy de tarde,
me paré entre dos árboles,
que amenamente hablaban entre ellos.
Me llamó la atención su extraña conversación,
sobre todo por tratarse de árboles jóvenes.

Con cien años cada uno, apenas tocaban la pubertad,
me miraron con sus ojos, redondos como panes horneados,
sacudieron sus ramas, riéndose de mi tristeza,
de sentirme viejo a mis cincuenta.

Dirigieron sus ojos hacia las nubes, mostrándose arrogantes,
yo insistí en escucharlos y me quedé parado entre ellos.
Hablaron de la misa del domingo,  de las bancas verdes,
de María Brisa la mujer del panadero.

De un par de perros que no ladran,
hablaron de la amante  del  carpintero de la esquina,
de dos mujeres  semidesnudas que se besaban entre ellas,
de un borracho que lloró sus penas por la noche.

Y pensé ¿Cómo dos árboles podían hablar trivialidades?,
pensé ¿Cómo podían gastar sus días, hablando tonterías?.
Parece que los árboles escuchan todo, se rieron nuevamente,
sacudieron sus ramas hasta que cien hojas cubrieron mis hombros.

Me dijeron, al detener sus risas:
Hace miles de años los árboles no hablábamos,
más, de tanto escuchar a los humanos, aprendimos,
pero sólo podemos repetir lo que escuchamos.

Les rogué que no cuenten mi tristeza,
de sentirme viejo a mis cincuenta,
se rieron nuevamente, sacudiendo un par de nidos
de dos palomas que anidan en sus copas.

Ya no estoy triste,
los árboles continúan,
aprendiendo,
hablando tonterías,
repitiendo,
las tristezas,
las humanidades,
las triviales
conversaciones humanas.

© Lucio R. Ramírez

CONJUGACIÓN

CONJUGACIÓN

Todos se fueron, nos fuimos, se irán, nos iremos, nos dejan, dejaremos, dejarán, partirán, partiremos, partiré, partió.  Es la conjugación natural. Sucedió, sucederá. Lloramos, lloraremos, lloraran,  sentimos, sentirán, sentí, se quedan, nos quedamos, se quedarán, me quedé, se quedó, empezamos, empezarán, empecé, empezó, continuamos, continuarán, continué, continuó, la vida no para, el tiempo continúa latiendo, tic a tac, sin parar. Era, éramos, fuimos, fuiste, fui. Olvidamos, olvidarán, olvidé, olvidó. Qué podría cambiar?, Así está hecha la humanidad, la vida, conjugaciones, verbos, FIN, COMIENZO, IN, OUT, END, START. Abrir los ojos, cerrar los ojos, terminar, empezar. Volver, regresar, recordar, pensar, extrañar, quizá caminar los mismos pasos de ayer. O tal vez pisar sobre nuevas tierras. Solos, acompañados. En realidad no hay diferencia. La vida continuará conjugando. Algún día, quizá, hasta olvidaremos sin querer olvidar.
© Lucio R. Ramírez

LA CADENA DE LA VIDA

ES DIFÍCIL ENTENDER EL EFECTO MARIPOSA, EN RESUMEN significa que un pequeño cambio puede generar grandes resultados o hipotéticamente: "el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York". Una pequeña chispa de fuego puede encender todo el UNIVERSO, una pequeña acción de PAZ puede generar un cambio radical en toda la HUMANIDAD.
La aplicación DEL EFECTO MARIPOSA en nuestra pequeña vida humana se llama LA CADENA DE LA VIDA.

LA CADENA DE LA VIDA

Oh, esta vida tan humana,
cadena infinita de sucesos,
inseparables eventos que recorren
el afán de cada hombre día a día.

Cada cosa que haces está ligada,
consecuencias infinitas de sucesos,
nada se esconde a las leyes
que en el cielo han sido escritas.

Acción, reacción, efecto y consecuencia,
todos de la mano inseparables,
son los juicios perfectos,
de un Dios justo e implacable.

Oh, esta vida tan humana,
llena de verdades y mentiras,
de amores, odios, desconciertos,
penas agobios y tristezas.

Nada de lo que recibes se libera
de la eterna ley en consecuencia,
lo que hicieron los abuelos fácilmente
pagamos este día sus efectos.

Lo que los padres dejaron de hacer,
o lo que tu y yo hicimos
consecuencia infinita de sucesos,
enlazados en todos sus extremos.

Cuida lo que hagas este día,
no sea que su efecto no termine,
recorra espacios eternos
y viaje por universos infinitos.

© Lucio R. Ramírez

HASTA CUÁNDO?

HASTA CUÁNDO?
Cuántas veces esperando que llegue el silencio,
he cansado mis ojos leyendo libros deshojados,
caminando bajo faroles apagados, entre árboles caídos,
pisando interminables líneas de veredas
que se perciben infinitas cuando el tiempo se diluye?

Cuántos alientos ingresados a mis venas,
alientos calientes, alientos fríos, alientos escondidos,
entre fragores humanos que intentan acallarse,
ruidos que simulan sirenas, en el espacio, alejadas,
mientras otros resuenan como eco que ebulle?

Cuántas más razones buscar en los recuerdos
esperando a que el silencio apresure su camino,
llegue hasta mi lánguida, más mísera estancia,
un último suspiro que finalice este capítulo,
termine, extinguiendo, la trágica llama de este fuego?

© Lucio R. Ramírez

PAÍS

PAÍS

Solemos respirar el suelo materno,
muchos con dolor, otros con alegría,
continuamos, insistimos, deseamos,
aspiramos nuevos cambios, nos atamos,
casi como un Shakespeare a su amada.

O muchos hombres, como un Blake, pensamos
"Que todo lo que nace de mortal,
debe consumirse con la tierra",
más el hombre que ha nacido en libertad,
vuela, se eleva, respira nuevos aires.

Existen bellas musas en todas partes,
Spiegel der muse, Goethe lo descubrió,
quien es libre se adorna con impaciencia,
el hombre que es libre fluye con el río,
cierra los ojos, se inspira con el mundo,

El hombre inteligente no aspira a una lápida con su nombre,
donde sea que se encuentre produce con su mente,
construye, se supera, conquista con don de gentes,
no existen muros que lo limiten,
no existen idiomas que lo anulen.

Mírate reflejado en el espejo de la vida,
reconoce que eres hijo de este mundo,
ningún pedazo de tierra es tu dueño,
en el lugar, donde sea que te encuentres,
sabiamente, haz realidad tu sueño.

© Lucio R. Ramírez

VIDA

VIDA

Átomos que iniciaron su ciclo en las estrellas, atravesaron el universo, llegaron  a la tierra, se convirtieron en barro hasta replicar a su Autor.
Quién eres Autor? Porqué has señalado al hombre este minúsculo trayecto por la tierra, si de átomos eternos somos hechos, porqué tan temporales nuestras vidas?
Porqué, esta jaula tan redonda? Porqué no nos dejas en el viaje sin fin, atravesando mil galaxias y cien mil destinos?
Me niego a ser un simple soplo sobre el barro, me niego a los pocos segundos que me has dado, déjame retornar a mis madres, las estrellas, deja que mi barro se disuelva, en  polvo estelar me convirtiera, para continuar mi viaje sin destino, sin fin, sin ninguna tierra.
Si no respondes, continuará mi cuerpo buscando su alimento mientras mi alma entera buscará la verdad. No es soberbia si no acepto palabras repetidas, si no  creo en mitos infantiles, dime Autor, canta en mis oídos las eternas verdades que Tú sabes. Dime la razón de esta jaula, que por más  que la pintes de colores, limita nuestra esencia. Dime, y perdona el desafío, porqué tan finitos pensamientos si conocemos el universo entero?
Esperaré, Autor, a tu respuesta, paciencia tengo, en los pocos segundos que me quedan.

© Lucio R. Ramírez