domingo, 25 de septiembre de 2016

EL JUICIO A LAS PALABRAS

EL JUICIO A LAS PALABRAS

Bulliciosas las letras esperaban a ser llamadas. La r de risa con la c de carcajada, rieron tan fuerte que la Jueza envío a la p de palito y la p de Policía para que las hagan callar. Silenciaron un momento, luego entre dientes continuaron hablando.

La r de rata con su patita minúscula caminaba nerviosa el largo pasillo. La única letra que esperaba tranquila era la Q de Reina Inglesa, redondita y elegante vestida de encajes, apenas se movía.

Al final del pasillo un grupo de ellas cuchicheaban inquietas. La i con puntito discutía algo con la í con tilde. Quizá sin querer se le escapó en voz alta una pregunta: “… ¿nos enjuician?”. “A nosotras NO”, dijo también en voz alta la Señora I de inteligencia. “A nosotras NO”, repitió, “A las palabras”, acentuó.

La c de criterio sacó su cabeza y quiso saber: “¿Enjuician a las palabras?”, pero sólo repitió como tonta la afirmación de la I.

Mientras todas las letras de alguna manera se manifestaban, la v de veinte guardaba silencio, chateando con sus amigas. La c de cuarenta con más experiencia  dijo: “Por supuesto, nosotras solitas que podemos decir”.

De pronto la s de silencio sonó repetida, "ssssssssss", “alguien se acerca”, dijo y calló. Todas voltearon para ver quien venía.

Elegantemente vestida de labios pintados,  tacones altos y un chal de fantasía, llegaba la P, con la mano a la cintura.  Quizá imaginando una pasarela, atravesó el pasillo, llegó al gran portal y suavemente tocó, toc, toc, toc. La ventanilla se abrió.

“La hicieron pasar”, “ figúrate”, dijo la A, la más vieja de todas las letras, mientras sin importar lo que pasaba la Z soñaba. La N  miraba a la Z con los labios ajustados, sabiendo que cuando sea vieja sería como ella.

Nuevamente la puerta se abrió: “A ver, en orden y en silencio, ingresen, despacio, tomen asiento. En orden, en orden, en orden, guarden silencio” .

Cuando la N se quiso sentar, el Policía la tomó de un brazo y le dijo: “Usted  No señora. Usted. pasa al banquillo de los acusados”.

© Lucio R. Ramírez

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