viernes, 7 de marzo de 2014

VIENDO A DIOS

La lección llegó a tiempo:
Dios no está
dónde están los hombres.
Los pájaros lo adoran,
los árboles se sacuden con su presencia,
los ríos tiemblan al verlo,
las estrellas cierran sus ojos,
el sol se torna niebla con su brillo,
la luna se oculta avergonzada,
los mares se aquietan
 cuando Dios se acerca.

Y fue entonces
que hice lo que ellos:
Lo adoré con el canto de mi alma,
sacudí mis pensamientos,
boté los viejos y renové mis hojas,
temblé como el agua cristalina,
cerré mis ojos,
dejé que la luz me tornara en niebla,
bajé mi rostro avergonzado,
me llené de quietud,
y entonces...
pude verlo ...
con los ojos de mi espíritu.

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